La Casa del emperador
Mauro nos descubre la recientemente abierta Casa de Augusto,
la residencia del emperador romano del siglo I en pleno Palatino.

Entrar después de màs de
veinte años de restauraciones - durante
los cuales se han utilizado màs de
1 milion y medio de euros - en unos de los
lugares donde viviò hace casi dos
mil años el primer emperador
de Roma, Octaviano Augusto, es
sin duda alguna una verdadera emociòn.
Una emociòn que parece borrar de
pronto el paso de los siglos y que nos
transmite sensaciones muy fuertes e inolvidables. Admirar los frescos
de las paredes de una de estas
estancias y, sobre todo, las perfectas realizaciones
tecnicas de los mismos, con sus increibles
contrastes cromaticos y sus “juegos ilusionistas”
de falsas arquitecturas, nos permiten entrar
directamente en contacto con la
dimensiòn màs intima y privada de uno de los personajes màs
famoso de la historia antigua de Roma.
Nos permiten ademàs conocer de cerca
sus gustos, su sentido estetico, sus preferencias
en el campo literario y artistico y ver
que, por ejemplo, en general no amaba el
lujo extremo, sino vivir en un espacio
arquitectonico bastante sencillo donde
sin embargo tenia bien clara la diferencia
entre las habitaciones destinadas a la vida
privada respecto a las publicas.
Sabemos que el nucleo inicial de la Casa
de Augusto, fue realizado justo despuès
que Octaviano ladquiriò, en
el año 36 a.C., varias propriedades
privadas - como la del orador Hortensio
y del consul Quinto Lutazio Catulo - en
la parte quizàs màs sagrada
y famosa del Palatino, o sea muy cerca donde,
segùn la tradiciòn, no solo
la loba habia amamantado los dos gemelos
(se trata del lugar que los arqueologos
han identificado hace poco y que se conocia
con el nombre de “Lupercale”) sino donde
Romulo habia fundado la ciudad en el año 753 a.C.
Durante los trabajos que siguieron al nombrabiento
por parte del Senado de Octaviano como Augusto
(estamos en el 27 a.C.), y en varios momentos
sucesivos, las habitaciones llegaron a ocupar
dos distintos niveles (o terrazas) hasta
los 9 metros de altura.
Cuando en el 28 a.C. fue inaugurado en la
misma area el Templo de Apolo, divinidad
que habia protegido Octaviano durante la
celebre batalla de Azio del 31 a.C. contra
Antonio y Cleopatra, la Casa fue conectada
directamente con el complejo sagrado que
incluya tambièn: el Portico
de las Daneidas (con las 50 estatuas
de marmol negro que rapresentaban las hijas
de Danao), dos bibliotecas (una para los
libros latinos y otra para los griegos),
salas de reuniones, y varios peristilios
(patios con jardines y fuentes) por un total
de 12.000 mq de extensiòn!
Las estancias de la Casa de Augusto que
han llegado hasta nosotros, algunas de las
cuales todavia no se pueden visitar, pertenecen
casi todas al nivel inferior, pues a la
zona privada, excepto el estudio privado
del emperador, una verdadera maravilla,
que fue realizado al segundo nivel y en
un espacio muy “reservado”.
Cada habitaciòn recibe el nombre del tipo de decoraciòn a
fresco que cubre sus paredes. Hay
la de las Mascaras, de las Perspectivas,
de los Festones, etc. Desde el punto de
vista artistico el estilo visible en la
mayoria de los frescos, es lo tipico de
los ultimos años del siglo I (es
lo que los historidores llaman “II estilo”)
cuando elementos decorativos orientales se mezclan a los de origen griego-elenistico
y por supuesto romano.
En las salas – en total cuatro
ambientes – que hacen parte del
recorrido de visita, dominan los colores
fuertes y vivaces como el rojo, el amarillo,
el negro, el verde, el azul, mientras desde
el punto de vista de la composiciòn
espacial domina de la pintura ilusionista
que en las zonas màs bajas de cada
sala, la que està màs cerca
al pavimento, imita el uso de distintos
tipos de marmoles, mientras en
la parte alta imita las falsas columnas,
los falsos porticos, las ediculas, las terrazas,
las ventanas abiertas hacia paisajes, templos
y casas, con escenografias teatrales pintadas
con un sentido perfecto de la perspectiva
y de sus reglas.
En este “mundo coloreado” que imita la realidad arquitectonica,
no podian faltar tambièn elementos
del mundo vegetal y animal que trasformaban,
y trasforman todavia, la Casa de Augusto
en un lugar magico, elegante y muy refinado.
Justo como es posible ver y admirar en el
“estudio” del emperador, un lugar donde
la alta calidad de la pintura ya ha permitido
de hacer una atribuciòn a un artista
de origen oriental, quizàs de Alejandria
de Egipto.
La Casa de Augusto en el Palatino, se puede
visitar utilizando el mismo billete que
a partir del més de marzo 2008 une
las entradas al Coliseo/Palatino/Foro Romano.
Las visitas estàn permitidas cada
5 minutos a grupos de maximo 5 personas
a la vez.
Si queréis descubrir y conocer
en directo mucho màs de lo que habeis
leido en este articulo, podéis escribir
a www.guidaturisticaroma.com y realizar un paseo especial con Mauro Cannella,
Guía de Turismo Oficial de la ciudad
de Roma!