Un hito en la historia del arte
Aunque no tan conocida como debería, los expertos en
arte saben que estos frescos situados en una céntrica
iglesia florentina son un antes y un después en la
historia del arte universal.
La capilla Brancacci forma
parte de la Iglesia de Sta. María
del Carmine, un iglesia sin aparente interés
pero que alberga una de las obras de arte
más importantes de la historia: los
frescos, sólo superados por las escenas
bíblicas de la Capilla Sixtina de
Roma.
La capilla, obra combinada
de Masolino, Filippino Lippi y sobre todo
de Masaccio por encargo del rico mecenas
Brancacci, abre una nueva vía en
la expresión artística del
renacimiento por el inédito rigor
empleado en la perspectiva y en la expresión
del volumen de las figuras mediante la técnica
del claroscuro.
Los frescos representan
diferentes escenas de la vida de San Pedro.
Particularmente interesantes resulta el
mural de Masaccio que representa la expulsión
de Adán y Eva del paraiso, situado
en la parte superior izquierda de la capilla.
La capilla cierra los martes
y abre de 10 a17 horas y de 13 a 17 los
domingos y festicos. Está situada
en la Piazza del Carmine y la entrada cuesta
4 euros con descuentos para mayores, niños
y familias. Se entra por los claustros de
Santa María del Cármine, a
la derecha de la fachada de la iglesia.
Los amantes del arte no
se la pueden perder.