El Ara Pacis, o altar de la paz, es un espléndido monumento romano situado a orillas del río Tíber y que ha sido restaurado y preservado en un moderno edificio que contrasta con el estilo de la Roma clásica.
Construido por decisión del Senado en agradecimiento al emperador Augusto por la época de esplendor de que disfrutaba Roma, conocida como la “Pax Romana” tras victoriosas campañas en Hispania y Galia, es uno de los monumentos más representativos de la historia y arte de la civilización romana.
La construcción
El Ara Pacis, altar de mármol de planta rectangular sobre un podio, está dedicado a la diosa de la Paz. Su decoración, de influencia helenística, se basa en escenas alegóricas del nacimiento de Roma y del mito de Eneas, así como en una representación de la procesión solemne que tuvo lugar en el momento de su inauguración (30 enero del 9 a.C).
Los primeros bloques del Ara Pacis salieron a la luz en 1568 sufriendo diversa suerte: algunos se llevaron al Museo del Louvre y otros a los Museos Vaticanos, otros sin embargo fueron trasladados a la corte del Gran Duque de Toscana o a la fachada de la Villa de los Médicis.
La visita
Situado en un principio en el campo de Marte, actualmente y tras los trabajos de reconstrucción de los años treinta, está junto al Ponte Cavour y Mausoleo de Augusto, en el interior de un edificio moderno de cristales que deja ver desde el interior la grandeza de otra época.
La entrada permite al turista curioso imaginarse aquel momento en el que Augusto, seguido de una corte de sacerdotes y de su propia dinastía (representada también en la decoración escultórica )realizaba sacrificios de animales que debían ser repetidos cada año, normalmente eran sacrificados un carnero y dos bueyes.
Información práctica
Lo encontrarás abierto de martes a domingo de 9.00 a 19.00 pero ten en cuenta que la última entrada es a las 18.00. Los autobuses que puedes coger son: 3, 8, 23,44, 75, 116, 280.
Precio de la entrada normal 8,5 €
Dirección: Lungotevere in Augusta, 00186 Roma, Italia
Consejos de hotelesderoma.es
Algún lector nos ha comentado que no merece la pena pagar la entrada ya que el edificio que contiene el monumento es acristalado y se puede ver razonablemente bien desde fuera.
La verdad es que estamos en parte de acuerdo, sobre todo por el precio elevado de entrar, salvo que tengas un interés importante en la arqueología del mundo romano.
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