Los baños romanos mejor conservados
Pese a su buena conservación, las Termas de caracalla
no son más que la sombra de un esplendor perdido.
Impresiona imaginar el bullicio de las estancias, los vapores
y las diferentes salas de baño.
La Termas de Caracalla son tras el Coliseo y el Foro romano, los
mejores restos que puedes encontrar en la
ciudad de su época clásica.
Servían como baños
y zona de ocio para los ciudadanos
romanos.
Fueron construidas en el
año 216 d.C, en el reinado de Marco
Aurelio Antonino Bassiano llamado Caracalla.
El complejo termal fue concebido como una obra grandiosa,
de grandes muros altos, jardines rodeando
al bloque central y con una rica decoración
distribuida en dos plantas superiores y
dos subterraneas que podía albergar
unas 1500 personas.
La ornamentación
consistía en mármoles policromados,
metales preciosos, fuentes, mosaicos y esculturas.
Las termas propiamente
dichas tenían una configuración
simétrica, ocupando el centro la
basílica y las tres salas con aguas
a distintas temperaturas: el FRIGIDARIUM,
el TEPIDARIUM y el CALIDARIUM.
Las instalaciones se completaban con un
gimnasio y un baño turco (llamado
laconicum) y formaban un circuito que se
seguía de forma ordenada según
las costumbres de la época. Había
incluso un biblioteca.
El agua se calentaba mediante
unos hornos que cuyo calor se dirigía
a las tuberías que desembocaban en
las piscina cálidas. El sistema hidráulico
era extremadamente delicado y sofisticado.
Las Termas tuvieron una
vida corta ya que en el año 537 dejaron
de funcionar.
Información
para la visita:
Las Termas se encuentran
en Viale delle Terme di Caracalla 52.
Horario:
Del 1 de Septiembre al 30 de Septiembre:
9 a 19:00
Durante el mes de octubre: 9 a 18:30
De noviembre al 15 de febrero: 9 a 16:30
Del 16 de febrero al 15 de marzo: 9 a 17:00
De abril al 31 de Agosto: 9 a 19:30
Cierra el lunes desde las 13 horas.
La entrada cuesta 6 euros y es válida
también para visitar la Villa dei
Quintili y el Mausoleo de Cecilia Metella