Seguramente muchos no se dan cuenta mientras pasea tranquilamente por la bellas vías de Roma, de la importancia que tienen los adoquines que están pisando… En efecto es increíble pensar que quizás estas pequeñas piezas son los más pequeños herederos y de la antigua monumentalidad de la ciudad de los emperadores!.
Si los miramos bien nos recuerdan mucho las típicas calzadas romanas hechas con enormes piedras volcánicas, de color gris oscuro, con la superficie lisa y la base cónica, pero con dimensiones mucho más reducidas. En efecto los actuales, que tienen en la parte alta una forma cuadrada y no irregular como las anteriores, miden 12 cm por lado, una base de 17 cm de profundidad y un peso de 3 kilos.
Haciendo un salto atrás en el tiempo hay que decir que fue en el siglo XVI cuando se decidió pavimentar todo el casco antiguo de la ciudad con estas piedras, quizás aprovechando las grandes y más antiguas que se quedaban abandonadas en muchos sitios. El papa Sixto V en tan solos 5 años de pontificado (1585-1590), hizo pavimentar algo así como 120 calles y, en el siglo siguiente, con el aumento exponencial de la población y de las familias ricas que usaban para sus traslados ciudadanos las “carroza” (carruajes), se llegó a pavimentar 220 calles!.
Origen del nombre
Sin embargo, lo más curioso es el nombre que desde más de 500 años los ciudadanos romanos siguen dándole a estas piedras: las llaman “Sanpietrino”! Es fácil imaginarse el por qué!. Fue precisamente la Plaza de San Pedro la primera que fue totalmente cubierta con esta “nueva” pavimentación para evitar, entre otras cosas, que durante los días lluviosos invernales, los cardenales, las autoridades, los peregrinos y el pueblo que querían entrar en la Basílica o que tenían una audiencia privada con el pontífice, no apareciesen con los zapatos o los pantalones sucios o totalmente cubiertos de fango!.
Los Sampietrino están hechos exclusivamente de basalto que hace siglos se sacaba de las canteras puestas en la cercanía de la zona sur de Roma, en correspondencia de las actuales ciudad de Marino, Frascati y Vallerano. Otras podían proceder también de las zonas volcánicas de Nápoles y de Sicilia.
Curiosidades y futuro
Considerando la dificultad que suponía ponerlos en obras, se formó un grupo elegido de obreros con características físicas particulares (tenían que ser musculosos y bien en salud), que si al principio era fácil encontrar en Roma, luego, procedían sólo de un pequeño pueblo puesto en el corazón de los Apeninos: Alfedena (que hoy hace parte de la provincia del Aquila en Abruzzo). Uno de los más famosos entre ellos era capaz de poner en un solo día 600 Sanpietrinos cubriendo prácticamente una superficie de 60 m2!.
Hoy la nueva junta capitolina considerando el tremendo estado de abandono de las calles del centro y del peligro que estas representan no sólo por los ciudadanos sino y sobre todo por los motociclistas y ciclistas, está pensando seriamente de quitar del todo este último testimonio de la eternidad de Roma para sustituirlos con el moderno asfalto! Por ahora el Ministerio de Cultura ha bloqueado cualquier tipo de iniciativa en este sentido. Esperemos que no se atrevan a algo así con la Via Apia.
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